Es
injusto cargar la culpa de tanto desbarajuste en la seguridad ciudadana a una
sola institución, más aún si el tema ya desbordó la imaginación y la ejecución
logística a todo nivel. Qué hacer y cómo resolver? Será una pregunta abierta y
sin respuesta fácil. Iquitos no es una isla en este caos, aquí en esta ciudad
se vive la angustia con semejante intensidad que en el resto del país. No es un
asunto de un solo nivel, por el contrario involucra a todos. Esta inseguridad
es responsabilidad colectiva.
Cada
mañana, los reporteros de las radios locales en sus presentaciones muestran muy
a su estilo los resultados de los acontecimientos de las últimas 24 horas, con
una tremenda carga de criminalidad en sus diferentes modalidades que ya no
sorprende. Sangre, amarillaje, destrucción de valores y una sociedad aterrada
por lo que sucede día a día, a todo momento en una ciudad cada vez más
desconocida.
No
podría dudar de las intervenciones policiales y los esfuerzos desplegados con
sus limitados recursos humanos y logísticos, pero en esto su labor se ve desbordada
por una imaginación para crear acciones resolutivas en esta lucha contra la
inseguridad ciudadana. No hay duda que los casos de corrupción en este cuerpo son
evidentes y que como seres humanos que son, están susceptibles a errar, pero
siendo así lo que se necesita es una reingeniería que abarcaría desde las
líneas superiores de mando hasta los jóvenes recién egresados de las escuelas
de formación.
Cierto
que la lucha no es solamente de la policía, es también de una sociedad donde se
entremezclan las voluntades de personas pertenecientes a instituciones del Estado,
del sector privado y de la llamada sociedad civil organizada. El Estado peruano
tiene sus estamentos de gobierno que deben responder de forma interesada y
eficiente en la creación y ejecución de programas de salvaguarda de la
tranquilidad social y la integridad de los habitantes de la ciudad.
Qué
se está haciendo por esto? Discursos y nada más, por lo menos así se percibe.
Anuncios por parte del Gobierno Regional de Loreto sobre la adquisición de
equipos de ayuda técnica como las cámaras de vídeo-vigilancia, como referencia
de acciones políticas que por el momento están solamente en la mención, en la
palabra y el discurso. Lo que se espera es su aplicación práctica y el
conocimiento de estrategias que conduzcan al principio de una acción de
destrucción de la delincuencia.
También
las municipalidades no han respondido nada en la acción. Discurso desde la
provincial que no encuentra el eco en las distritales de esta metrópoli
iquiteña. Acciones aisladas que pretenden demostrar con mediocridad que dizque
se lucha contra la delincuencia, pero los resultados siguen siendo negativos.
Las empresas del
sector privado en torno a la Cámara de Comercio de Loreto pretenden tener
presencia, pero ante la situación resulta pasiva. Hay intenciones, pero hasta
ahora, por lo menos hasta hoy no pasan de buenos deseos. Las palabras deben
reflejarse en los hechos y la convocatoria debe llevar a una efectiva
integración. El sector privado será un aliado que partícipe en esta tarea. En este
sentido seguramente hay tantas herramientas que están por ahí, a la espera de
su uso confiable en la prevención,
control y estudio de los actos delictivos. Iquitos con una revisión de estos
elementos pudiera recuperar ese status que le ha distinguido hasta más allá de
los años 60, de ser una ciudad de auténtica tranquilidad pública.
Lo
que falta es integrar a todos frente a proyectos para recuperar la tranquilidad
social, tener ahí reunidos a las primeras autoridades del Gobierno Regional, de
las municipalidades provincial y distritales para discutir con representantes
del Gobierno nacional, los representantes de las organizaciones empresariales
locales y de la sociedad civil organizada para que decidan por la acción real y
no para la pose gráfica o la palabra decorada.
Iquitos
necesita acciones contundentes frente a la criminalidad, requiere dd hechos que
conduzcan a erradicar tanto delincuente suelto. Nadie o casi nadie está libre
de los facinerosos. Ojalá que pronto podamos andar o dormir tranquilos.
